Silencios aparentes

Durante noviembre y diciembre se mantendrá Historias en silencio, muestra personal de Yasiel Álvarez Borges en el Centro Cultural Dulce María Loynaz de La Habana.

No es de extrañar que en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, consagrado a la promoción del libro y la literatura, hallara acomodo la exposición Historias en silencio, de Yasiel Álvarez Borges. Y es que ese mundo de (aparente) silencio que nos propone el joven artista trata justamente sobre el ámbito de los libros.

Las piezas, que nos muestran conjuntos de libros atados, o en precario equilibrio, o conformando extrañas composiciones, con su detallada hechura parece que quisieran evitarnos pensar en la mano del artista. Y de cerca, muy de cerca, los fondos neutros donde flotan estos volúmenes nos recuerdan abstracciones. Frente a estas obras, el espectador se encuentra en un permanente juego de escalas, al carecer de referencias nunca puede establecer el tamaño real de los objetos.

           

Yasiel nos dice: “Son un símbolo del conocimiento. Me gusta comparar al ser humano con un libro, abierto o cerrado siempre contiene conocimientos. Es un pretexto para representar la avidez de información del hombre contemporáneo. Además, al igual que los libros, cada uno de nosotros tiene una historia interior. Ellos reciben toda la información que podamos darles, pero la interpretación que luego hagamos de ella depende de nosotros mismos. Por eso nunca muestro los textos que contienen esos libros”.

Y el protagonismo de este objeto en su obra no es nuevo. “Desde 2009, aclara, cuando estudiaba en la Escuela Eduardo Abela de San Antonio de los Baños, comencé a trabajar esta temática. La idea inicial giraba en torno a la espiritualidad del ser humano vista a través de los objetos que él crea. Fue el asunto de mi tesis para graduarme en ese nivel. Después, fui centrándome cada vez más en el libro, quizá porque en sí mismo comprende otros significados. Inicié entonces la serie Contenidos, a la que pertenecen las piezas que expongo aquí”.

Esa serie, por cierto, ya ha aflorado en otras exposiciones de Yasiel Álvarez. Incluso, han formado parte de ella las piezas que ha mostrado en Post it, el conocido salón de arte joven cubano con carácter promocional.

En las notas al catálogo, la crítica y curadora Carina Pino-Santos incide sobre cómo el tema del libro ha sido recurrente en la pintura de grandes artistas, en particular de los siglos XIX y XX; destacando que, en el caso de Yasiel, tal motivo adquiere rasgos novedosos, pues se trata de un joven del siglo XXI. “El artista, afirma Carina, toma al libro no solo como referente objetual […] sino llamándonos la atención sobre su poder global y su valor simbólico en el discurso de la historia, y no menos importante, como representación de la casi infinita acumulación de conocimientos”.

Y un detalle más hacia el final: no hay lectores en estas pinturas; pero todos los espectadores nos sentimos partícipes, según el decir de Carina, dada nuestra particular relación con la lectura. Y con la memoria, que eso también son los libros.

Por J. León

Fuente: OleosCuba

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